Arqus 3D entrevista a Pedro Peña Domínguez

Una de las principales finalidades de la fotogrametría es la divulgación científica. Para ello, los modelos deben no sólo responder a las conclusiones científicas acordadas, sino que al mismo tiempo han de tener un acabado atractivo, sin importar si el acabado es de un estilo hiperrealista, de tipo cómic, a modo de boceto, o cualquier otro. Hoy en Arqus 3D os queremos presentar a uno de los profesionales en este campo que más resuena en la península ibérica, Pedro Peña Domínguez.

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Pedro Peña Domínguez es virtualizador, arqueólogo y profesor de Historia. Con respecto a su formación, es licenciado en Historia por la Universidad de Alicante y posee un Máster en Educación y Museos por la Universidad de Murcia. Sus líneas de investigación se entroncan dentro de la visualización y virtualización 3D del patrimonio, especializándose en la postproducción de la imagen.

Aunque es conocido por ser director del Curso Postproducción de fotogramas fijos 3D aplicados a la arqueología. De la UbuAbierta, quizás el trabajo que más resonancia ha tenido ha sido el de la reconstrucción virtual del Templo Ibérico de la Alcudia de Elche.

A raíz de sus trabajos, queremos hoy en Arqus 3D conocer un poco más a Pedro Peña y saber su visión del mundo de la fotogrametría en la actualidad española.

Sin más, ¡comenzamos!

Arqus 3D- La primera pregunta obligada en estas entrevistas suele hacer referencia a cómo se le presentó la fotogrametría o el mundo de la virtualización arqueológica, y qué hizo que se decantara por ella.

Pedro Peña Domínguez- La fotogrametría fue un descubrimiento para mí mucho más tardío que otras herramientas de la virtualización arqueológica, y vino de la mano de los cursos de la UbuAbierta precisamente, en el año 2013. Ya había adquirido competencias en programas 3d (en 3d Studio Max), y la fotogrametría me pareció un gran avance en la denominada socialización del patrimonio. Las experiencias que han llevado y siguen llevando a cabo compañeros para crear repositorios virtuales 3d entronca directamente con un esquema circular de devolución de bienes patrimoniales a la sociedad que los ha financiado. Y como se ha visto, no sólo de cara a la documentación y preservación, sino a su papel en la divulgación que en última instancia fomenta incluso las visitas a las piezas materiales.  Sin embargo es cierto que después he tenido que ahondar en el conocimiento fotográfico para alcanzar ciertas metas que me estaban limitadas por aprender exclusivamente esa técnica. Como ha dicho algún otro profesional entrevistado aquí, es cuando aprendes la base que sustenta una técnica, en este caso la fotografía, cuando puedes acceder a realizar levantamientos fotogramétricos que antes hubieran sido muy difíciles. Como anécdota comentaré que tuve dos alumnos en el Taller de Virtualización de Patrimonio de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (del que era director) que me comentaron que habían asistido principalmente porque yo había conseguido registrar el fondo de dos vasos cerámicos con nitidez, y que es algo que aún no habían visto en ningún curso de fotogrametría. En realidad para hacerlo sólo había que jugar con la profundidad de campo para que no se produjera una diferencia entre el enfoque del labio y el fondo de la pieza en el interior, pero eso sólo se hace cuando se aprenden las bases de la fotografía.

El uso patrimonial, específicamente en arqueología, de la infografía 3d me llamó la atención de inmediato por sus inmensas posibilidades de cara a la divulgación mucho antes. Corría el año 2008 y yo era arqueólogo contratado en un yacimiento bajo titularidad pública, donde había estado trabajando en diversos restos y labores, pero especialmente sobre un sistema defensivo romano. Recuerdo que mi deseo era producir una recreación tridimensional didáctica sobre la muralla romana. Sin embargo el apoyo al aprendizaje de nuevas tecnologías que se podía encontrar en un ambiente académico anclado a lo tradicional era como mucho escaso. De hecho recuerdo que en aquel entonces se estaban realizando experiencias de ortofotografía en otros yacimientos, y me ofrecí a realizar una estancia para implementar esas técnicas de cara al dibujo planimétrico, obteniendo como resultado una respuesta negativa. He manifestado en alguna ocasión ya cómo los responsables de planes de estudios de universidades, alejados en muchos casos (no todos) de toda realidad de mercado, son los que más han lastrado y retrasado la implementación de las nuevas tecnologías en Humanidades. Fue cuando finalizó mi labor como arqueólogo que comencé de lleno a indagar sobre tecnología 3d de la mano de un profesional de la visualización arquitectónica que en aquel entonces realizaba como director de CGI los fondos virtuales para una película independiente española, “Linko”. Más tarde completaría esta parte técnica (por llamarlo de alguna manera) con un diploma de técnico superior en 3d Studio Max y algún curso más de visualización arquitectónica. Sin embargo intenté no perder de vista nunca, como explico en algunas consideraciones sobre la posible epistemología de la reconstrucción virtual en el artículo “¿Es la reconstrucción virtual de patrimonio infoarquitectura?”, que los objetivos son muy diferentes, aunque puedan compartir una parte metodológica con la visualización arquitectónica, incidiendo sobre el método de investigación histórico-arqueológica. En último término intenté no perder de vista que las finalidades de la virtualización de patrimonio deben conllevar un riguroso proceso de trabajo e investigación, tanto previo como durante las diferentes fases.

Arqus 3D- Otros compañeros entrevistados en Arqus 3D han ido dando algunos referentes a seguir. Dentro de la virtualización, ¿ha seguido o recomienda seguir a alguno?

PPD- Cuando yo comencé mi interés por la virtualización de patrimonio es cuando se estaba constituyendo por ejemplo la Sociedad Española de Arqueología Virtual (SEAV), y los referentes que se podían hallar en la red eran escasos. Sí que abundaban recreaciones virtuales realizadas de hecho de la mano de profesionales de la visualización arquitectónica o del diseño artístico bajo las indicaciones de comisarios de exposiciones o directores científicos de diversos ámbitos patrimoniales. Yo, sinceramente, no he seguido nunca a nadie, o he seguido aspectos puntuales de unos y otros, como se prefiera ver. Creo que quien vea mis trabajos podrá identificar enseguida cierta independencia visual y estética en los acabados que poco tienen que ver en este sentido con otras producciones, sobre todo en la reconstrucción y recreación virtual. Sin embargo por supuesto que recomiendo seguir a otros profesionales. Creo que estamos asistiendo a un momento único en el que en las redes veo, al menos yo, emerger a talentos con un potencial y unas habilidades maravillosas, como el caso de Pablo Serrano Basterra, y tantos otros que no citaré por temor de olvidarme de alguno, ya que son muchos hoy en día a los que poder seguir y aprender de ellos. En último término lo que sí veo recomendable es, en Virtualización de Patrimonio, y siguiendo indicaciones de “La carta de Londres” o “Los principios de Sevilla” (por citar sólo las más conocidas), tener una fuerte base de conocimiento histórico y arqueológico-arquitectónico. Para mí en este sentido han sido referentes obras como “L’edilizia nell’antichità” de Giuliani o “La construcción romana” de Adam, atendiendo siempre, eso sí, a los estudios del área local, en los que existen variedades arquitectónicas de cada elemento o incluso estudios de etnoarqueología y arqueología experimental en los que tanto me he basado. La colaboración e interdisciplinariedad deberían seguirse siempre que sea posible. Recuerdo que hace unos cuatro años tuvimos la oportunidad de ver en las redes un “making of” de la Acrópolis de Atenas virtual, donde tras la reconstrucción se superponían las capas de pases, como sombras, reflexiones, etc., que dotaban de una mayor aproximación al fotorrealismo a la recreación. Vi surgir comentarios de otros virtualizadores de patrimonio, que de hecho daban clases de ello, especulando sobre qué era aquello y que debía tratarse de algo novedoso (no recuerdo las palabras exactas, pero el sentido era ese). Yo apunté que aquello eran los pases de postproducción, algo que se venía haciendo desde hacía mucho tiempo. En realidad si preguntáramos a un profesional de la visualización arquitectónica lo hubiera visto con toda normalidad y como absolutamente imprescindible tras cualquier trabajo de visualización. Con esto quiero ejemplificar la importancia de tomar referentes no sólo dentro del campo de la virtualización de patrimonio, sino más allá. Yo ahora intento fomentar la aplicación de este tipo de retoque digital con el curso de la Universidad de Burgos “Postproducción de fotogramas fijos 3D aplicados a la arqueología”, donde se aplican estos pases y también diversos efectos de “digital matte painting”.

Arqus 3D- ¿Cómo surgió la idea de realizar la reconstrucción virtual del Templo Ibérico de la Alcudia de Elche? ¿Qué cantidad de trabajo le supuso, incluyendo documentación, recreación y acabado?

PPD- La idea surgió tras ver otra reconstrucción y recreación virtual de otro templo íbero (en realidad posible regia o centro de redistribución) realizada por un compañero. Hacía ya muchos años que tenía en la cabeza la polémica reconstrucción material parcial erigida en La Alcudia por Rafael Ramos, cuya hipótesis, sobre todo en cuanto a los pilares protoeólicos, era muy discutida de viva voz dentro del gremio. Sin embargo hasta ese momento nadie había realizado un estudio serio sobre el tema. Nada más iniciar la investigación, con una larga relación de artículos y alguna tesis y multitud de paralelos arqueológicos y etnoarqueológicos, por no mencionar la arqueología experimental, me di cuenta de la envergadura del proyecto, que superaba con mucho lo que había previsto, y también lo que en principio se pudiera estar haciendo en cuanto a investigación en virtualización de patrimonio ya que posteriormente se extendió a un estudio de público sobre el impacto museográfico de la animación realizada.

Cuando ya había trabajado con diversas fuentes surgió el principal problema de la investigación: la estructura exhumada no tenía paralelos tipológicos sin zócalo en arquitectura de prestigio ibérica. Sin embargo si no se había documentado en el proceso de excavación se debía asumir lo que ya se había planteado en otros trabajos, que estábamos ante un edificio único. Pero entre mis notas apareció que Rafael Ramos describió que la mesa de ofrendas exhumada se seccionó, y se halló, según él, que se hundía por debajo del nivel de paso 26 cm. Fue la primera vez, que yo sepa, que se puso en relación este hecho con la sección dibujada de las diferentes fases, donde efectivamente se aprecia la “cimentación” de la mesa de ofrendas, y fue la primera vez que alguien lo proponía una evidencia clara de la falta de exhumación del relleno de amortización del nivel de paso de la fase A del templo ibérico, y por lo tanto la falta de exhumación de su zócalo también.

No podría definir cuánto tiempo he invertido entre documentación, recreación y acabado. La parte de investigación con historiografía específica, etnoarqueología y arqueología experimental se realizó en el año 2014, exponiéndose los resultados de investigación con motivo del “Taller de Virtualización de Patrimonio” de la UIMP. En ese mismo año se realizaron muchas de las imágenes que los plasmaban por tanto. El año siguiente integré la investigación en el TFM del máster eMus. Fue todo un reto de tiempo y esfuerzo realizar las tres vertientes que de por sí cada una de ellas podría constituir un trabajo exclusivo: estudios de público, investigación histórico-arqueológica y reconstrucción y recreación virtual. Además realicé la animación virtual finalmente con algunos de los resultados de estudios de público de dispositivos virtuales que había trabajado en la investigación. Uno de los objetivos específicos en último término era evaluar el impacto museográfico de la animación virtual, y valorar su carácter didáctico. De hecho no sé si habrá alguien más, pero creo ser la primera persona, y si no de las primeras, que realiza (sin ningún tipo de ayuda institucional) una investigación exhaustiva como arqueólogo, genera al mismo tiempo la recreación virtual y finalmente produce una animación y como museólogo evalúa su impacto museográfico con estudio de público. El hecho de haber superado la evaluación por pares (con comentarios elogiosos) de congresos científicos como el de informática educativa de la Universidad de Salamanca (entre otros), me hace pensar con alivio que he podido contribuir en algo en este tipo de trabajos. Hasta septiembre del año pasado de hecho estuve realizando artículos y presentaciones en congresos. El de la Universidad de Salamanca fue sobre la narrativa audiovisual didáctica de la animación del templo ibérico, por ejemplo, en el que analizo la forma audiovisual en relación con los resultados del estudios de público. Por lo tanto lo que puedo decir es que la investigación se extendió desde el año 2014 hasta el año 2016. Un trabajo muy extenso que, por cierto, aún está inédito, con más de 200 páginas (sin añadir los trabajos posteriores para congresos o artículos).

Arqus 3D- Recientemente hemos visto la colaboración que realizó en 2016 junto a Benjamín Collado Hinarejos en National Geographic sobre «La Dama de Elche». ¿Cómo surge la posibilidad de trabajar con National Geographic y cómo describiría la experiencia?

PPD- La oportunidad surgió de hecho de Benjamín Collado Hinarejos, quien parece ser que había leído lo que se había publicado hasta el momento de mi investigación y decidió incorporar una de mis imágenes a su artículo sobre la Dama de Elche. Me comunicaron su interés para insertar la recreación virtual exterior, y, a continuación, el autor se puso en comunicación conmigo para preguntarme sobre particulares, como la metrología, por ejemplo. Aspectos que entonces estaban inéditos, pero que indicaban (a mi modo de ver) que el autor quería tener una fuerte base para optar por mi recreación y no la reconstrucción material parcial que se halla dentro del yacimiento de La Alcudia (con la teoría de Rafael Ramos), cuyas diferencias con mi trabajo son notables. Describo la experiencia como halagadora y también esperanzadora, ya que una investigación de reconstrucción virtual arqueológica que se oponía a la hipótesis asentada tradicionalmente, había pasado a la primera línea de la divulgación como válida a la luz de las evidencias de la investigación. Eso supuso que la reconstrucción y recreación virtual no sólo servían para divulgar aspectos de teorías ya asentadas o comúnmente aceptadas, sino que daba validez social a estas herramientas como instrumentos de investigación y plasmación de resultados con conclusiones válidas, aún contradiciendo a quienes hasta hace pocos años poca gente discutía. Y esos resultados podían ser expuestos al gran público. Fue un gran momento, por todo lo que comportaba no sólo para mí, sino para una disciplina que desde los ambientes académicos más tradicionalistas sigue siendo discutida. De hecho salí de cena para celebrarlo.

Arqus 3D- A menudo muchos trabajos fotogramétricos son dados automáticamente como acabados gracias a la textura generada, sin embargo, muchos de ellos necesitarían para conseguir más realismo retoques finales. ¿Cómo ve la calidad de los trabajos de virtualización arqueológica actuales en la península ibérica?

PPD- Bajo mi punto de vista los retoques finales dependen de la finalidad del mismo. Quizá a nivel de investigación no sea tan evidente una necesidad de retoque final, sin embargo con una finalidad de divulgación los estudios de público que he mencionado anteriormente son concluyentes: el público reclama una mayor inmersión, y entre otras cosas hacen referencia concreta, con sus palabras, al fotorrealismo pero también a la ambientación. Por lo tanto, en mi opinión, quizá no sea tanto cuestión de retocar la textura (que también se puede hacer pero siendo conscientes de las consecuencias en cuanto a la colorimetría original que puede tener, sobre todo de cara a la investigación, ya que según para qué puede ser cuestionable como decía un compañero), sino de presentación. Actualmente mediante los editores de imágenes y vídeo, en cuanto a presentación, se puede optar por diversas opciones, desde el retoque puro y duro de la imagen hasta la adición de elementos y efectos exógenos que doten de una ambientación para hacer más aprehensible cognitivamente hablando la pieza para el público en general. Hay que decir que el atractivo estético no es un valor despreciable en divulgación. Se trata de aprender, y dentro del aprendizaje hay elementos como la motivación, la atención o la memoria. Es evidente que un dispositivo o imagen que sea atractivo estéticamente hará más interesante para una parte del público el contenido, y participará activamente en la motivación y la atención.

Yo creo que la calidad de los trabajos de virtualización arqueológica en la Península Ibérica es buena. Habría que diferenciar la calidad técnica, que en ciertos aspectos en ocasiones pueden tener ciertas carencias comparados con trabajos de visualización arquitectónica (me remito a los conocimientos de postproducción, aunque no lo expreso a modo de generalización, ya que también hay acabados excelentes) y la calidad en los procesos de trabajo comenzando por la investigación. En ese sentido habría que incidir en la necesidad de una investigación previa y rigurosa utilizando la metodología propia de la investigación histórico-arqueológica, así como en tener los conocimientos históricos y arquitectónicos de edilicia antigua para poder plantear hipótesis no sólo físicamente sino también históricamente viables. En último término la colaboración puede ser clave, como la interdisciplinariedad. Hay propuestas de unificación de protocolos de trabajo en reconstrucción virtual, que apuntan en ese sentido y son muy interesantes, como las UR.

Arqus 3D- Antes de acabar querríamos conocer cuál considera que ha sido el trabajo más complejo que ha realizado y qué problemáticas surgieron.

PPD- Mi respuesta quizá no sea la que diplomáticamente se espera, aunque más adelante concretaré sobre el aspecto que se me pregunta, pero me parece fundamental decir algo alto y claro: la mayor problemática es el entorno general de este país (políticas de recortes en investigación y cultura, irregularidad o falta de igualdad de oportunidades…) y el entorno específico (escasa libre competencia en proyectos culturales por exceso de cargos de libre designación y exceso de sus amigos y primos, oposición a las nuevas tecnologías desde postulados académicos tradicionalistas…). He leído entrevistas aquí a compañeros que, cargados de razón, se lamentaban de la escasez de proyectos por encargo reales, algo que comparto plenamente, y la dificultad que implica por lo tanto desarrollar una profesión cuya volatilidad es alta. Como ocurría en arqueología en este país cuando estalló la burbuja, si el mercado es inestable, escaso o incluso inexistente, la problemática real, tal cual, es si se puede vivir de esto aún manteniendo los más altos estándares y protocolos profesionales. Yo creo que es posible, pero también creo que hay que luchar infinitamente más en este país que en otros del entorno para ello. El nivel de altos cargos con baja o ninguna cualificación válida para una gran parte de las funciones que desarrollan es tal que hay yacimientos de titularidad pública donde el único cargo fijo que ha superado una oposición pública con concurrencia en igualdad de oportunidades (es decir, con un tribunal del que no son amigos o ex-alumnos) tiene una función administrativa. La renuencia de museos de titularidad pública a implementar el registro y difusión virtual de parte de sus fondos (entre otras herramientas con fotogrametría) es en realidad la ignorancia de sus responsables, puestos a dedo y que no sólo no poseen ninguna intención de actualizarse, sino que mayoritariamente no tienen los conocimientos de museología y museografía necesarios. Este país es tan absurdo y tan injusto que suelen ser esos mismos quienes luego dan ponencias de museografía a nivel internacional o incluso son directores de becas (sobre las que habría mucho que hablar también). También son los mismos que realizan el plan museológico (eso cuándo saben lo que es) y el recorrido museográfico de un nuevo museo, y hacen la exposición de las piezas con un simple cartelito con el nombre y la datación (como en los gabinetes de curiosidades del s. XVII), o se oponen a la existencia de una cafetería por considerar que no es propio de un museo (es decir, no han leído nada de museología durante la última década). Simplemente no tienen las competencias para realizar un museo inclusivo o museografía didáctica. Aún incluso para proyectos personales pueden existir trabas por una dirección personalista del patrimonio público que puede privar de la accesibilidad para su divulgación. Es hora ya de recordar a las distintas administraciones del Estado que no poseen la “propiedad” del Patrimonio público, sino su “custodia”. Es hora de recordarles que el Patrimonio público es de todos, nuestro, y que ahora existen herramientas maravillosas para una devolución del patrimonio a la sociedad que previamente lo ha financiado. En concreto recuerdo que para grabar unos planos para un audiovisual de la cultura ibérica la técnico responsable con la que hablé me comentó que el director del yacimiento “igual te decía que no de buenas pero que luego a lo mejor se lo pensaba para hacerte acceder”. Escuchar algo así pone los pelos de punta al saber en manos de quién están los recursos públicos de este país y, además, que a quién está realmente cualificado le están quitando un puesto de trabajo. Qué mínimo, ya que el cargo te ha venido a dedo o por familia académica, y has hecho  una carrera sólo en base a eso, que te permite codearte con conservadores internacionales y, lo que es más grave, vivir del dinero de todos, qué mínimo digo, que saber que la ley de Patrimonio Histórico obliga a los yacimientos de titularidad pública a facilitar y fomentar la accesibilidad a aquellas personas que tengan un proyecto de divulgación. Y no estoy hablando de directores de un yacimiento de la administración local precisamente. He de decir que en otro yacimiento y para el mismo audiovisual no he tenido ningún otro problema, con lo que tampoco deseo expresar una generalización absoluta en este sentido, ya que grandes profesionales entre los cargos públicos también los hay. Y lo mismo puedo decir para los museos comentados anteriormente: hay honrosas excepciones, como ARQUA. Pero son eso, excepciones.

De las dificultades producidas por el entorno general (las estructuras políticas, económicas, culturales, etc. del país que afectan a un sector independientemente de su actividad) he dicho poco, pero para no perder comba contaré otra anécdota que ejemplifica significativamente qué es lo importante aquí. Durante mi estancia en la UIMP con motivo del “Taller de Virtualización de Patrimonio” recibí una llamada desde el Palacio de la Magdalena, donde se realizan las actividades académicas y también donde nos alojábamos alumnos y profesores, indicándome que tenía que ir inmediatamente a recoger las cosas de mi habitación y trasladarme a la segunda planta “porque venía a pernoctar Su Majestad el Rey” y todos los profesores teníamos que dejar expedita toda la primera planta. Creo que contesté con sorna que como broma no colaba, y ante la reiteración de las mismas instrucciones me dirigí a recepción, donde me confirmaron que así era. Con mucho asombro pregunté a quién pertenecía el palacio, y me informaron que al ayuntamiento de Santander, pero que el Rey tenía la prerrogativa de pernoctar en el palacio cuándo y cómo quisiera. Y así fue de hecho. Esa misma noche tuve que pasar por controles para acceder a mi habitación (ahora en la segunda planta), el primero de ellos de dos policías que me cerraron el paso y me preguntaron quién era, ante lo que a mí se me paso por la cabeza un “yo llevo aquí una semana, ¿quiénes sois vosotros?” que prudentemente no verbalicé. Tras pasar por dos líneas de escoltas más y subir por el primer piso que ocupaba el monarca, llegué a mi nueva habitación. Desde entonces a veces digo de broma “yo he dormido encima del Rey”. Es un ejemplo curioso de qué importancia tienen ciertas estructuras de poder (político, económico y religioso) heredadas de otros tiempos, pero que extrapolándolo a otros aspectos y otras escalas, como la implementación tecnológica en ciertos ámbitos (o la investigación, o I+D, o la Educación), puede dar una idea de lo que importa realmente en este país, y de las dificultades que entraña su entorno general.

El trabajo más complejo que he realizado quizá sea la reconstrucción virtual del templo ibérico, por la falta de registro, el volumen de datos a analizar y comparar, y la magnitud de todas las variables y diferentes disciplinas que entraban en juego. Tampoco tuve mucho tiempo para realizar la animación (de hecho la hice en 3 o 4 días) pues tenía que ser presentada en la defensa del TFM, y eso se nota en aspectos que podrían mejorarse, como el tileo de algunas texturas o el borde de las imágenes insertadas en postproducción durante las transiciones, por ejemplo. Sin embargo a otro nivel todas las variables a tener en cuenta en la reconstrucción virtual de unas termas romanas, las de Villajoyosa, fue algo realmente muy complejo, pero en ese sentido muy edificante para mí, ya que seguí las hipótesis del director científico quien había realizado ya una impresionante investigación previa, y aunque colaboré en la hipótesis de reconstrucción tengo la satisfacción también de haber aprendido muchísimo. Por otro lado, en cuanto a fotogrametría, hay poca gente que sepa que la captura de imágenes que realicé de dos vasos augusteos (que he comentado antes) en La Alcudia de Elche se realizó con una cámara compacta que no era mía y no conocía, con todas las dificultades que eso implica para manejar la velocidad de obturación y el diafragma, y al aire libre, donde un cielo con intervalos de nubes no propiciaba las mejores condiciones lumínicas. Ahora mismo creo que esos dos vasos, que están subidos a Sketchfab, son mejorables. Sin embargo, a modo de anécdota (de las que como se habrá visto soy un poco aficionado), contaré cómo coincidí en el avión de Barajas a Alicante con el equipo de Patrimonio Virtual de la Universidad de Alicante. Yo venía de impartir el “Taller de Virtualización de Patrimonio” en la sede de Santander de la UIMP, y ellos de una estancia de trabajo en Perú (si me equivoco de país que el equipo de la UA me perdone). Me sorprendí mucho cuando me dijeron, con lo que a mí me pareció franco reconocimiento, que habían visto en Sketchfab mis reproducciones y que les había impresionado el trabajo fotogramétrico de esos dos vasos como algo muy difícil de conseguir (la parte interna de las asas o el fondo de las piezas). Por lo que, aunque creo que se pueden mejorar, estoy muy contento con el resultado a pesar de todas las dificultades.

Arqus 3D- Y ya, por último, darle las gracias por su tiempo y dedicación y preguntarle, como colofón, ¿cómo se imagina la virtualización y la fotogrametría de aquí a diez años en la península ibérica, hacia dónde cree que evolucionará?

PPD- No creo que pueda decir algo diferente a lo que ya han apuntado otros compañeros. Seguramente el futuro pase por una mayor inmersión en el caso de la virtualización. Sí que puedo matizar un poco apuntando a las precauciones que habría que tener de cara a la llamada Cyber-arqueología  y el Postmodernismo. En último término la inmersión debe ser un medio de divulgación de una interpretación rigurosa y científica realizada por profesionales. También he escuchado a profesionales que, mediante observación directa, apuntan a dificultades de acceso a determinados recursos tecnológicos, o dicho de otra manera, descargar una aplicación que quizá sólo se utilizará una sola vez no tiene tanta aceptación como cabría pensar. Ya que esto lo he oído enunciado por experiencias personales creo que sería interesante y  útil un estudio de público en profundidad, por si el futuro debería pasar por cauces más inmediatos o, incluso, guiados en el aspecto tecnológico, ya que también hay que pensar en una segmentación de público donde no todo el mundo tiene cognitivamente el mismo acceso a recursos tecnológicos. En cuanto a la fotogrametría todo apunta a procesos de mayor automatización en el futuro, algo que como digo ya han señalado otros compañeros.

Agradezco mucho a Arqus 3D la posibilidad de expresarme y dar a conocer mis puntos de vista a través de esta entrevista. Ha sido un placer y he estado encantado. Un cordial saludo.

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Francisco Javier Luengo Gutiérrez